¿Qué dice la justicia sobre las agresiones en los boliches?

Imaginemos una típica salida de sábado por la noche. Un grupo de jóvenes se dirige a un local bailable para disfrutar de otro fin de semana. Pero algo sale mal. En la pista de baile se encuentran con otros chicos de un barrio cercano. El alcohol no ayuda. Comienza un intercambio verbal. En sólo minutos nos encontramos con innumerables golpes. Los involucrados son echados del lugar y la pelea continúa en la vía pública. Esto último, ¿exime de responsabilidad al comercio por los daños y perjuicios sufridos por sus clientes?
Para responder a esa pregunta, nos remitiremos a un reciente fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Santa Fe. Dicho tribunal partió de lo afirmado en otras resoluciones judiciales. Mencionó que en varios antecedentes jurisprudenciales se ha establecido que la obligación de seguridad que asume una confitería bailable impone la toma de medidas razonables de custodia y vigilancia para prevenir y evitar los daños a que los clientes se encuentran expuestos por diversos sucesos. Hasta aquí no habría dudas respecto de la responsabilidad de los propietarios del local cuando sus clientes sufrieron algún tipo de daño dentro del lugar.
En el caso específico, la característica particular consistió en que la agresión física al que inició la demanda contra el boliche no se produjo dentro del comercio sino fuera del local, luego de que uno de sus propietarios lo retirara por la fuerza.
Considerando lo relatado por las partes y la prueba producida en la causa, el tribunal concluyó: “Estando acreditado que los desórdenes tuvieron comienzo en el local o pub, lo que lleva a su propietario a sacar por la fuerza a uno de los promotores o participante de los incidentes, continuando la riña en forma inmediata, momento en el cual se producen las lesiones que provocan el reclamo indemnizatorio, como también admitido que no existía contratada seguridad alguna, no podía escapar al conocimiento y prevención de los demandados que dejaban expuesto al actor frente a un número mayor de personas que muy probablemente continuarían con la lucha que culmina con éste lesionado. Un mínimo de prudencia ante la previsibilidad de la continuación de los desórdenes, con conocimiento de que habían ingerido bebidas alcohólicas atendiendo a la hora de los incidentes, aconsejaba que los responsables del pub extremaran las previsiones para evitar males mayores, reclamando la intervención policial. En tal situación, no podían desentenderse de su obligación de seguridad con la simple actitud de sacar a la persona sindicada como uno de los promotores fuera de éste cuando era totalmente previsible que, como en los hechos sucedió, la lucha continuara en forma inmediata. En consecuencia, no existe prueba alguna que acredite una circunstancia excepcional o de fuerza mayor que exima de responsabilidad a los dueños del local rompiendo el nexo causal que los vincula con los daños ocasionados al actor”.
En otras palabras, la Cámara entendió que los dueños del boliche eran responsables por los daños y perjuicios padecidos por el reclamante porque los hechos que originaron sus lesiones comenzaron dentro del boliche, más allá de que los incidentes continuaron fuera del local.

Autor: Damián Jorge Demirdjian

Artículo publicado en la edición de agosto del diario “El Talar Noticias”.

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